José Luis Pérez Delgado


DISCUSIONES NACIONALES

Y sigue ella diciendo que eso es malo y me van a coger un día y me van a desgraciar, y yo le contesto que malo es la otra cosa que ella tiene, y ella, que otra cosa es lo que yo tengo que hacer y comienza la discusión y se levantan las manos, a veces las dos y queda colgado ese peligro que atentan los “THABAS”, repitiéndose y repitiéndose en los bolsos, en los maletines, en las mochilas; adueñándose con la emulación socialista del comercio interno de un día para otro y se forma de repente la violencia en el debate pues no están de acuerdo con eso, ni con lo otro, y parece que se va a romper la disciplina… !No es para tanto compañeros!.. Grita el organizador, mientras es llevado a empujones por la corriente humana, llena de odio y furor contra las paredes y los tubos sin que nadie lo ayude. Todos se quedaron inconformes y comenzaron a ganar la puerta salvajemente, forcejeando con el organizador que no se daba por vencido pero tampoco lograba organizar nada y ahora, se suman más personas al maratón de la puerta porque “el deporte es derecho del pueblo” y el, ya no puede hacer algo que lo impida y deja que la gente se vayan como puedan, pues a el también se le fue aquello entre las manos y cierra la puerta con mal humor mientras empuja con fuerza las espaldas y los bolsillos de los últimos que se van ¡Que se vayan! que se vayan de aquí y nos vamos todos, colgando como perchas, que penden de un tubo pulido por tantas manos que se afanan en arrancarlo de cuajo. Al fin llegamos, salimos ilesos de su propio estómago. ¡A los camellos no deberían traerlos al trópico! Ve’ eso si es malo. Y entramos caminando a la consulta…. No parece tan mal, ahora en las pruebas se ve mejor…. ¿Me vas a decir que eso es bueno? Y regresamos discutiendo los mismos problemas cotidianos, conformándonos en decir lo que siempre oímos: “Que en la medicina hemos avanzado mucho y ya se extirpa hasta con láser lo que sea malo, pero eso no, eso si lo velan mucho aquí adentro, en todas partes hay alguien mirando, alguien oyendo, porque la ciencia aun no ha podido extirpar ni con el láser ni con nada la enfermedad de principios, por eso el gobierno hace grandes esfuerzos y grandes inversiones para controlarlas y persigue sin descanso los posibles focos que puedan contaminar a la salud del pueblo, las campañas contra el mosquito, los cursos para inspectores, para trabajadores sociales, combatientes del orden, destacamentos pioneriles y hasta un número de indeterminados censos con testigos de la cuadra, que entran a tu casa para prevenir cualquier infección a tiempo, y sin contar a los vendedores de pepinos y de macitos de yucas, o de estuchitos de especies, que vienen siendo como otros graduados de cursos emergentes para voluntarios. Todos están vinculados, son como luchadores vectoriales encubiertos; por eso deberías dejarlo todo, el cáncer es malo pero tiene orientado un tratamiento y cumpliendo bien, tu vida se posterga, no como esta otra cosa que te absorbe, de ti se alimenta, te lo quita todo y te pierdes ignorado por tus vecinos, por tus amigos, por tus compañeros que no quieren verse como tú y te huyen, se esconden, te tienen miedo, pues algunos creen que estás loco y otros piensan que eres igual que aquellos cinco que todavía no se saben quienes eran, pero que venían vestido como inspectores de mosquitos a tu casa todos los meses, buscando vasos espirituales, revolcando con la mirada los cuartos, el baño, el refrigerador y los bolsillos del “sobretodo” ruso que ahora es dudoso, me lo trajeron antes del noventa; y se retiran un poco mas confiado, pero al otro día, llegan los otros: ¿Y cuántos televisores tienes?.. ¿Qué marca? ¿Y cuántos ventiladores? ¿Tienes aire, Microway? ¿Computadora? Quieren saberlo todo y preguntan preguntando siempre, sentados y barriendo como escobas nuevas cada losa, cada espacio y rincón con la vista limpia de glaucomas y cataratas. Es malo hacerlo tan descaradamente, sin cuidarte; mira, el hijo de Alberto el militar, es del “cuero” y se hace el contrarrevolucionario, quiere sacarte y critica más que tú sin cuidar la ecología de sus argumentos, el puede hacerlo, su trabajo es ese. Dice de Paya, de Martha, de las Damas de Blanco y de Vladimiro; tiene los teléfonos de los funcionarios y entra y sale cuando quiere de La Sección de Intereses. El ya sabe más de los derechos humanos que la propia declaración, por eso cuando lo veo, siempre le digo: Volverán…. volverán coño, volverán, Seguro estoy! y el se ríe, pues sabe que si, que cada mes vienen casa por casa mirándolo todo y después apuntan su visita detrás de la puerta: “NO HAY CRIADEROS” y se van ( solo ellos saben para donde, pero se van) pero después siempre vuelven y verifican y cuando nadie lo espera se llevan a uno para el técnico y nadie se explica como descubrieron la fábrica de cigarros, o la de ron, o la de dulces, o la de cualquier cosa, porque en mi barrio cualquier cosa es una fábrica clandestina .Y yo le aclaro que se olvide de lo mío, que ya eso no es malo ,que más me preocupa ella con su seno enfermo, y ella sigue con que va a durar mucho más que yo si continuo en lo mismo, pues ya estoy adicto, ebrio, verticalmente vertical a esto y ese padecer no tiene cura como el cáncer, ni es bueno el tratamiento y lo que está orientado para eso no lleva implante ni radical, ni lo extirpan con el láser, y nos vamos agarrado de otro tubo niquelado “made in china” con pura geología cubana. Nos balanceamos, parecemos balseros arriesgando la vida, solo por esa ley de ajuste que nos va a dejar sin gentes, si ella no existiera hoy nadie se iría en balsas. Ahora son los tornillos que tiemblan ante el desacuerdo de un pueblo enérgico y viril que viaja, que guinda y que llora, mientras este animal desértico marcha espantado por los caminos de nuestra América. Ya siempre son horas pico, las paradas se llenan de viajeros, de mirones amontonados que viajan unos y otros no, para acercarse al que conversa bajito y escucharlo todo. Hasta saben leer los labios, se alfabetizaron gracias a La Revolución. Tratamos de bajar cuando nos hacen sucumbir a la fuerza por esa masa brutal que se le ha vuelto a ir de las manos de aquel organizador-desorganizador, el mismo que se remedia en gritar lo mismo: ¡Que se vayan, que se vayan de aquí! Y no se puede cerrar la puerta pues le carterearon un “thaba” de bolsillo al desorganizador y gracias a la confusión bajamos para confundirnos con los otros uniformes que se quedan, con los chulos y las prostitutas de “chupa-chupas” que también tienen sus uniformes de trabajadoras sociales, de pioneras de secundarias, o de vendedoras de yucas, o de pepinos, o sabrá Dios de que uniforme están hechas, porque siempre hemos sido eso, un pueblo uniformado. Se quedan mirándonos, me miran mucho pero no le correspondo y entonces, cambian la vista para otro que está detrás y para otro más y para otro ¿Parece que ella te conoce? Me quedo callado, la otra me mira y me invita con señitas de ojo sacándome con disimulo la lengua; Tampoco le contesto, es así como tengo que actuar con quien me sonsaca y no conozco. No hables con uniformes de color extraño. Dondequiera están. Paso la calle y sus ojitos chinos se alumbran en mi memoria recordando ese “Fashion” de “Súchel Camacho” que lleva puesto su lápiz de ceja y que la pasada semana raspó mi lengua por cinco pesos convertibles... “Solo permitimos besitos rusos”, lo dijo normando las reglas, muy ajena a la Perestroika que hizo cambiar tanto aquella Rusia que fue una vez la mejor del mundo. Llego a la esquina mientras me sigue preguntando lo mismo que ya se me hace sordo. Viste, pero tu viste a esa china oportunista y traidora. Y yo le aclaro que eso era antes, que ahora es malo hablar de los chinos porque ya son los mejores y hacen los mejores faroles y tremendas guaguas y resistentes bicicletas y buenos televisores y todo lo de aquí, ya por suerte es chino porque no son chapuceros ni consumidores. Ahora son nobles y queridísimos porque nos dan créditos blandos para pagar en diez años. Y ella que ni en veinte pagaremos y ya se oirá el grito un día puesto en China y seguimos hablando hasta que lo veo, está sentado donde mismo, siempre esta ahí. Creo que lleva el crono del tiempo escondido en su bolsillo midiendo con exactitud todos mis movimientos. Paso por su lado a la vez que pregunta: ¡Te enteraste! y yo le respondo apurado sin detenerme. “Si, si, claro, volverán, todos los meses están volviendo”. y sigo sin parar la marcha que la arrastra también a ella diciéndome lo mismo, Cuídate, pero cuídate que te están velando. Eso no es malo-- le digo de nuevo-- y ella asiste que si, y yo le repito que no.

¿Chico tu eres ciego?

¿Qué fue lo que le paso a Cabrera Infante al principio? A ver y lo de Amir Valle ¿Qué?

¿Tú no ves los que están todavía presos?

Bueno, si lo están ¿Pero no por eso?

Me vas a decir que lo de Cruz Varela y lo de Raúl Rivero y los otros setenta y pico ¿No fue por lo que tu estás haciendo ahora?

¡No!, No fue por eso; hoy cualquiera critica al gobierno y no pasa nada, aquí hay Democracia. Puedes escribir lo que quieras, no tan solo en las hojas muertas de la censura, sino hasta en cualquier muro ¡Abajo el gobierno! que eso, ya te he dicho mil veces Q-U-E-N-O-E-S-M-A-L-O-, incluso, hasta poder gritarlo sin que nada te pase. Pero eso sí ¡Nunca! pero nunca signifiques tu nombre, pues si se enteran, ya eso si es muy, pero muy peligroso.

Y dejamos de discutir.


José Luis Pérez Delgado (Yaguajay, 1966 )

Ingeniero Geólogo. Se graduó en el Centro Universitario de Pinar del Río en el año 1993. Procede de un lugar conocido por Aguada cerca de Mayajigua, Cuba. Vive actualmente en los EUA. Es aficionado a la escritura y lo hace de forma independiente.