Odalys Leyva Rosabal

ILUSIÓN DE PALABRAS

Nadie me ha dicho cómo los aurigas

conducen sus discursos ignorados.

Esos naipes traicionan mutilados

caminos que padecen las hormigas.

¿No saben el dolor que sus ortigas

azuzan en el canto de la unión?

Son los peces que ven al acordeón

en música de sangre marginada,

cuando el ángel esconde su carnada

y detiene la vida en un arpón.

¿No conocen que tras el hundimiento

las rocas recuperan la tersura,

y que el nivel del tiempo ofrece cura

para la enfermedad del sufrimiento?

¿No sospechan que el hombre es un lamento,

presa fácil de toda idolatría?

Unas veces anuncian la herejía,

otras tantas adoran falsos dioses,

porque ocultan las quejas más atroces

en el libro de su filosofía.


Yo también he pecado dulcemente

sin saber la razón de mi desdicha.

Adoré tantos dioses que la ficha

cayó en mi voluntad más inocente.

(Ignorada otra vez por la serpiente,

conocí su veneno sentencioso,

ese grito de muerte malicioso.)

Tras el afán de los predicadores,

fui la víctima infiel de sus rencores

que agotaron mi sangre en el destrozo.

Acto necio es gemir de mala racha,

discutir sobre un óleo que se duerme:

y el pintor con desdén de risa inerme

es un loco que a veces se emborracha.

Confunde la pistola con el hacha,

la muerte con el rictus de una bruja,

la verdad con el odio que se estruja

en el vientre infeliz de una nodriza

que nos punza el amor de falsa risa

con el óxido triste de una aguja.




LA PLAZA DE LOS CLAMORES

El campanario soporta vanidades,

se apagan los sirios:

es luz de constelaciones

y tengo que pedir que nadie gima.

Una lámpara rota

tiene viudez sobre el asfalto.

Perdí la eternidad,

el lenguaje de la tierra

como si mi asombro devolviera

los tulipanes del patio

en este hombre que sube mis pirámides,

extrañé desatinadamente a Chacmol,

y el único motivo de mis labios

era hacerle entender

que mi noche era Cuba.

Él no trepaba los glaciares de la Antártida

ni conducía su Doche 57,

era una mano sobre las nubes,

y la Plaza del Zócalo se detuvo en el sitio.

Me aferré a lo desconocido,

hice un mapa y situé a La Habana

en el centro de un coco,

le hice un tatuaje inolvidable,

mostré la maravilla

y fui breve con los compradores:

dejé claro que no estaba en venta

una obra de arte grabada de mi circunstancia,

era lo más juvenil de mi colección.

Impulsé mi cuerpo sobre los viajeros

y Frida pintaba a mi hombre en su Doche 57.

El casco histórico

y un lenguaje de postales cubanas

se me fueron colando hasta las vísceras,

pedí subir al campanario;

tiré con ímpetu

y doce campanadas

hicieron de mi noche lo más cerca.

Distrito Federal, México 2009.





AISLAMIENTO LÍRICO

La casa es soledad, más desnudo el ladrillo que ayer, con una mesa que sostiene esta comida: estos calamares que me rodean hace más de una semana como inercia que vuelve infiel al plato. Sin placeres que admitan lo húmedo, sólo extraen sus estampas onomásticas, trípticos con bocas de frutas. El placer es bucólico y desaparece de mi lecho, de la mesa y de todas las ganas que se desbordan en mágico arrecife. Allí no están Desportes, Zurbarán, Chardin, Pimenov, Jan Fyt, Cezanne, Amelia Peláez ni Mariano Rodríguez. No tienen una cesta de frutas para mí. El árbol no va a sostenerme, mixtifico esta isla, labios de agua que no heredan el licor que conspira en ostracismo. Los Cuervos están sobre el trigal y Van Gogh no quiere sonreír, tiene la pistola en la mano y yo muero.




¿EL PINCEL O LA ESPINA?

La noche ruge en eclosión amarga,

yo sueño con el brote de la espina,

con mi piel de rosada parafina

que quema el corazón y se aletarga.

El laberinto cruz que nos embarga

con sepultura que nos contamina

donde el gusano come la retina

y la tierra del líquido se encarga.

Vivir la superficie del planeta

es navegar el antro maldecido

donde un niño infeliz busca un cometa.

No quedan tras mis óleos la paleta,

se mezcla el amarillo derretido

y el morado el veneno nos completa.


AMANECER DE LA CUERVA

Estoy viva, florezcan mis jazmines,

el paisaje es mi lágrima serena

la pertinaz llovizna que en la arena

contempla los nacientes querubines.

Me faltan por cumplir algunos fines,

calmar al mundo su total condena,

donde cada punción roza la vena

y se escapa el bajel de los maitines.

La tierra es el cristal donde deliro

para ver siempre el sol que se desgrana

en el instante del mejor suspiro.

Yo soy la transparente raza humana

que del mal agujero siempre viro

para ser la eclosión que se engalana.






Odalys Leyva Rosabal: San José de la Plata (1969)


Máster en Ciencias, Presidenta del grupo internacional «Décima al filo». Ha publicado en Cuba los libros: Meditación del cuerpo (2005) y Diálogo sagrado de las vírgenes (2008) por editorial Ácana de Camagüey; Convicta de la gloria (Ediciones Holguín, 2007), y por la editorial Sanlope de las Tunas: Ciudad para Giselle (2005), Los Césares perdidos (2009), El Apocalipsis no niega las palomas (2014), Fantasmas Insulares (2014) y Crónicas naturales (2014). Así como Cuatro voces y un concierto,Ediciones Proyectarte, México, (2012). El Frente de Afirmación Hispanista de México ha publicado sus libros: Antología Oral Traumática y Cósmica en las décimas de Odalys Leyva (2005), Antología de la poesía Oral Traumática y Cósmica de Odalys Leyva (2005), Crónicas de las pirámides del fuego (2006), Presagio que intimida las raíces (2006), Pacanda(2008), Antología de la poesía erótica de Odalys Leyva, (2009), Controversia y aplomo, (2010) en coautoría con la escritora española Isabel Díez; Los Guevos de Machu Picho, teatro malárico y otras representaciones, (2010), Antología Cuatro poetas de Oriente, Sonetos a la Buena Muerte (2011) y Antología de Sonetos Oral Traumáticos (2012). En España ha publicado Controversia y Aplomo, Editorial Creación en San Lorenzo de El Escorial, Madrid, España (2014) y Parnaso de la Glosa Cubana, Ediciones Endymion, Madrid, (2019); Publicó en Estados Unidos los poemarios Presagio que intimida las raíces, Carta Lírica, Miami, (2006) y Fundiendo sus voluntades (glosas a Naborí a través del tiempo), Edición de Carta Lírica, Miami, Estados Unidos, (2013); En editorial Primigenios de Estados Unidos ha publicado en el 2020 los libros: Perversas mujeres contra el muro, Embestidas de la piel, Los césares perdidos y La venganza del contrario.

Tiene en proceso de terminación los libros: Las dagas del exilio de poesía por la editorial Ácana de Camagüey (2021) y la novela Que Dios los perdone por la editorial Giraluna, Venezuela (2021).

Ha obtenido varios premios entre ellos el Iberoamericano Cucalambé y el internacional Azahar. Recibió la distinción Dama de las Hespérides de Murcia, España, (2014). Ha realizado en México conferencias, recitales poéticos y presentaciones de libros-cada año- desde (2005 hasta 2019). Participó en encuentros culturales en Estados Unidos en (2016) y (2017). Ha recibido reconocimientos y diplomas en International Writers and Artists Association, Estados Unidos, (2015), at Florida International University, Miami, (2016), en New Professions Technical Institute, Miami Florida, 2016, The Cove Rincon (2016), Centro Cultural Francisco Henríquez, Miami, (2017), Revista Carta Lírica, Miami, (2017), Honrar Honra, Las Tunas (2016), entre otros.