Oscar Montoto Mayor

Rosita Fornés



Confesiones en un barrio, con Rosita Fornés y Nicolás Dorr.



Nicolás me llama por teléfono a Guantánamo donde me desempeño como asesor literario y director de una revista literaria para decirme de la negativa de cierta persona sobre el tema de Carpentier y la rusa de Baracoa que le había pedido intercediera por mi para un libro testimonio que estaba desarrollando. Tema que veinte años después retomamos.

Una semana antes, en el andar habanero con él y con Rosita, abordábamos el tema hasta que saltó el interés del dramaturgo sobre la pieza teatral que estaba escribiendo y, pasado otra semana, me llama interesado en que yo le invitara para la próxima Jornada de la Cultura Guantanamera donde finalmente fungió como jurado de Teatro en el concurso Regino E. Boti. Desde la dirección provincial de Cultura llamamos a Rosita y ella nos dice que deberíamos aprovechar y comenzar las investigaciones de terreno sobre el proyecto de Nicolás y que ella estaba bien identificada con su personaje (Violeta) en la futura obra en la que sólo actuarían tres personajes. Ella me dice que no le haga perder tiempo y que sin demora vaya coordinando los detalles que el necesitaba en ese lugar para darle punto final a la obra. Será algo asombroso, Montoto, me dijo, algo nuevo de este chiquillo loco que tu conoces. Yo estoy muy entusiasmada.

No demore en preparar su segunda visita para que a la vez interactúe con el Cabildo Teatral dirigido entonces por el actor Humberto León dado a que se interesó mucho en ese proyecto al verlos actuar. Tarde en la noche, en el hotel Guantánamo, me ofrece más detalles específicos por lo que era necesario visitar Caimanera para buscar testimonios, elementos que le sirvieran para terminar el drama sobre la prostitución con el protagónico de Rosita Fornes. Me comentó que: “…para profundizar en una zona de la historia de Caimanera que es parte del material dramático de la obra que escribo actualmente. Espero concluir esta pieza en los próximos meses y cuento con tu apoyo personal. Puedo adelantarte que la pieza se titula “Confesión en el barrio chino”, que es para mí una verdadera prueba de fuego, pues es un drama intenso donde también hay humor e indagación psicológica y social; todo dentro de una muy condensada atmósfera en la que intervienen dos personas… Cuanto te agradezco, Montoto, que me estés ayudando con esta difícil tarea de indagación y entrevistas en Caimanera. Tengo una aspiración intima dado los vínculos de la trama con esta región y es la de que cuando se represente su preestreno, se produzca precisamente aquí, en Guantánamo”. Seguido, en la noche, Nicolás llama a Rosita y le dice de cómo van marchando los preparativos. También llama a su hermano y a otras dos personas. Para estos días, ya había coordinado el pase "de frontera" al poblado.

Durante dos días acompaño a Nicolas en ir y venir de la ciudad a Caimanera para entrevistar a ex meretrices, matronas y chulos que previamente logre coordinar a través de un amigo de ese poblado. Al final, entregue a Nicolás las copias de las entrevistas que yo había logrado. Es marzo 20 y 21 de 1983.

Acto II

Baracoa. Marzo 14 y 15 de 1984

Y se estrena la obra en Guantánamo. Durante dos días, el trovador Lorenzo Cisneros se ocupa conmigo de atender a Rosita y Nicolás en su carro, dejando el hotel para las noches porque las tertulias sociales eran en la casa de la doctora Florentina Boti. Rosita pudo conversar y atender a cuantos lograron entrar a la casona. Yo regreso a Baracoa al dia siguiente.

Un dia después, el 14, llegan a Baracoa. Van a mi casa para buscarme, pero me ven en la calle y se bajan para saludarme e inmediatamente me subo al carro y vamos para el hotel El Castillo. Almorzamos. Seguido bajamos para la dirección de Cultura y la sala teatro para organizar y estudiar el espacio escénico acomodando las patas laterales y el fondo, sobre todo. Rosita camina y observa detalladamente cada centímetro de la plataforma y del proscenio. Considera que todo es muy pequeño comparado con las salas en las que ha actuado y últimamente la de Guantánamo. Nicolas le sigue sus pasos, Marca visualmente en el piso por donde los dos (ella y el protagónico masculino, Gerardo Riverón o Cesar Évora, también el camarero, José Núñez Sariol o Eduardo Sandoval) se moverían y considera que todo saldrá bien. Ella, con gran sonrisa le dice que "si tú lo dices, pues no hay más de que hablar". Acto seguido se dirige a mi para que con el productor localice a los asistentes de la sala de teatro para que vayan montando todo el atrezo. María Court y Glauber, funcionarios de la Cultura, también colaboran en varios aseguramientos.

Ya les había coordinado la representación en la sala de teatro desde el mismo Guantánamo y una semana antes en Baracoa en coordinación por teléfono y luego personal con el productor. Los acompañaba el periodista Alex Fleites. El actor principal y el suplente tuvieron que regresar esa misma tarde para la Habana.

TERCER ACTO

Temprano, comí con Rosita y Nicolás en la habitación de ella. De ahí salimos para la sala de teatro. Tremendo calor, no hay aire acondicionado. Se decide acortar la obra. De igual forma saldrían a escena los tres actores. Dado a que los actores protagónicos se han ido, Nicolás decide muy parsimonioso asumir ese reto y suplantarlos; va a actuar, no hay otra salida. Rosita sonríe y da varios pasos hablando con voz queda. Memoriza su parlamento. Se incorpora el actor José Núñez Sariol, el camarero, y marca sus pasos sobre el espacio. Rosita lo mira y él dice que está bien. El tiempo va corriendo y de repente Nicolás me dice que necesita un abrigo, un jacket, “algo, Montoto, pues sirve para el drama y lo lleva…” porque su hermano Nelson Dorr, el de la puesta en escena, se lo lleva en un descuido y el protagonista tiene que usarlo. Corro a mi casa y le llevo uno a pocos minutos de iniciarse la puesta. Los tres se miran. Rosita asiente con la cabeza y Nicolás les dice: como si fuera en el Teatro Nacional. Y Sariol responde: Ya estamos aquí y como si fuera en Moscú. Ríen. Nicolás me llama pensando que estoy preocupado y con un abrazo me afirma que todo saldrá bien, "como lo que viste en Guantánamo aunque más corto".

9 P.M. LA SALA DEL TEATRO ESTÁ ABARROTADA DE PÚBLICO

Minutos antes Nicolás me dice que me sentara en el público, “habrá sorpresas…”, enfatizó.

Cuando se abrió el telón, María Court, funcionaria de Cultura en el municipio presenta la actividad y el escritor Alex Fleitas presenta a los actores: Rosita y Nicolás. En el proscenio había una tercera silla. Nicolás inmediatamente comentó que había alguien que había colaborado intensamente para esta obra; me menciona e invita a subir. Desde allí hice un breve comentario sobre las investigaciones y entrevistas en Caimanera, etc. Finalmente dije: “…y Nicolás, en los ensayos en el hotel (el Castillo) se emocionó tanto que se cayó de la cama…”. Durante la actuación, la blusa blanca de Rosita se rajó en la espalda. Ya en el hotel, ella lo firma y me lo obsequia.

(Para la obra se mandaron a hacer seis empanadillas pues Rosita tenía que comer una o dos, pero no ocurrió, y al final la disfrutamos con María, Glauber y quien esto escribe).

Por interés personal del productor no hubo una segunda puesta en escena. Estaba molesto, desesperado por volver a su casa…Les dijo a los dos que ellos eran amigos míos, pero él quiere ir para su casa. Pero con Rosita y Nicolás nos fuimos a caminar Baracoa, a las tiendas y al museo del fuerte Matachín donde Alejandro Hartman, el historiador de Baracoa nos esperaba. Y de ahí un paseo por la campiña. Esa noche, en el hotel, Nicolás, Rosita y otros, me dedican el catálogo, tres en total. El chino Sariol, muy amable, suscribe: "Con todo mi corazón para Montoto". Nicolás Dorr puso: “Para mi amigo Oscar Montoto, este primer recuerdo de una obra en la que tienes tu parte desde los primeros momentos. Un abrazo”. Y Rosita: “Para el fabuloso compañero Montoto con el placer de compartir en este viaje de su compañía inigualable”.

Al día siguiente nos despedimos.

Cae el telón


Nota: Conservo en cinta magnética la entrevista que le hice a Rosita sobre su personaje y técnicas que estudia y usa para la actuación en general.